EL NAUTA

Bogas y bogas. Llegas a veces a buen puerto,

-puerto sin hoscas trazas, rostros sin desamor-

y ¡a seguir! Brazo ardiente y a instantes casi yerto

va el nauta hacia una playa que ha visto en su interior.

 

Remas, te cubra un cielo traslúcido o sombrío.

Un día tal vez alguien, de protegida faz,

halle entre los corales restos de tu navío,

y han de hablarle sus tablas de tu sueño tenaz.

 

Penetrado está todo lo que rozan tus manos

del ansia que domina las fibras de tu ser.

Bogas y bogas...caes y se alzan soberanos

 

bríos...¿un dios la égida presta a tu renacer?

En todo puerto nútrese la noche en tus arcanos,

y tu esperanza es parte de cada amanecer.

 


 

EL SONETO

A Piero de la Vigne

Siete centurias hace, bajo el cielo

de Suavia, Piero della Vigne, crea

un vaso que es altísima presea,

nacido de la gracia y del desvelo.

 

Crátera impar, de perfección modelo,

acoge zumo de emoción e idea,

ya de uvas de la vid que nos rodea,

ya de otra que no es del bajo suelo.

 

Catorce versos, y en tan breve trino

mucho del corazón o del miraje,

lo eterno de un instante o de un destino,

 

ningún torpe exabrupto en esa forma,

fluencia siempre, y dignidad por norma,

y entre humano rumor, lampo divino.

       
 

 

Dirección para
contactarse con esta
página:

leogaret2017@gmail.com