Aventura en el Diccionario

- Con poco que esperar de una tarde de 40°C, mi cabeza decidió viajar un rato por el diccionario.

- En la A busqué algo de aire fresco, encontré que lo que me hacía falta en esa hora de la siesta es un mejor aislante térmico en mi casa.

- Casi no soportaba el calor y decidí buscar su significado para saber como ayudarme, o sea auxiliarme, socorrerme.

- En las hojas abrí un boquete para pasar por la B, encontré una brújula para no perderme y, sumergido en un mar lleno de ballenas, bacalaos y balsas que se balanceaban en la superficie, buceé hasta la C, donde salí a flote.

- Caminando, ya cansado, me crucé con un caballo color ceniza, que se dispuso a conducirme entre cabañas, cabras y caciques de comunidades indígenas hasta la ansiada respuesta.

- La calefacción subió un poco más (como en una caldera), pero a pesar de todo llegué al fin al lugar indicado.

- Pude aprender que el calor es una manifestación de la energía, a cuyas variaciones se deben ciertos fenómenos, como el cambio de estado de los cuerpos…

- Quedé atónito, pues contemplé que era muy similar a hablar de fantasmas… pero para estar seguro, me dirigí hacia la F para confirmar tal cuestión.

- Desvié la D, demasiadas damas y damajuanas podrían detenerme, es que no soy muy decente divirtiéndome y decidí disimular mi desfachatez y no desorientarme demasiado del desenlace.

- Dudé en pasar por la E, estaba Egipto en el medio y lo que esperaba era escapar de los lugares calurosos, no ir hacia ellos, sin embargo, aunque ya no muy emocionado, continué esa expedición.

- Esquivé espantajos, espectros y espíritus que me estorbaron estremeciéndome, sin embargo seguí hasta el final, que es el remate de una cosa (por ejemplo el de un cuento como este), y que fue, nada más ni nada menos que llegar al folio de la F.

- Sólo me bastaron dos páginas para encontrarme con un fantasma, pero no aguanté y tampoco quise saber más nada de el, la piel se me erizó y me fui fulminantemente de ahí.

- Pero tuve buena fortuna, en mi escape hacia mi mundo encontré frío ¡POR FIN!

 

Juan Pablo Nickleson

nació en Salto en el mes de Junio de 1983. Recibido de Ingeniero Tecnólogo en Electrónica en el presente año, se desempeña como docente de Informática en varios ámbitos educativos.

También se destaca su dedicación a la guitarra. Ha publicado en el semanario Sol y Luna.

       
 

 

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