Café negro de Mario Mele - 2003

Contratapa

Yo, tú, y entre ambos, la agonía repetida de dos cuerpos, en el imán irresistible de la pasión y el sueño. Que se recrea cada noche, cuando “la luna acude a tu boca / para hincar su filo en mi carne”. Y se hace espera, cuando “el último trago de café / formó el corazón negro en la taza…”, “… y desde las sombras preparo otro/ para no dormirme”. La experiencia amorosa, hilo conductor del poemario, tiene su épica de conquista y trofeo. No sólo en la duplicada agitación que celebra el festín de Hágale, también en el heroísmo de vencer lo transitorio. Aunque “a las cuatro la noche me trae el llanto de la mañana”, el amor se prolonga más allá de las sábanas y el recuerdo, porque “los lápices jugaban en el techo”, y “no hay olvido que detenga las palabras”.

Mario Mele, apresa en condensado lenguaje, en tono de confidencia epistolar las más veces, la clave de lo momentáneo – ese viejo rito que conduce a la fugaz ebullición de la carne -, y la proyecta a lo perdurable.

Entonces, porque “llené el frasco de las palabras / con la noche…”, poesía, amor y eternidad se confunden.

José Luis Guarino

 

       
 

 

Dirección para
contactarse con esta
página:

leogaret2017@gmail.com