Cultivo una rosa blanca

Leonardo Garet

" Verano de 2010, núm. 5"  

 

Otorgando renovada razón al título que los reúne,  los poemas de Versos sencillos, (1891), se presentan apenas identificados por un número. Así, con el XXXlX, se conoce  a uno de los más famosos de la lengua castellana.  También, la tradición ha querido que, como ocurre en casos similares, se lo conozca por su primer verso:

                               
                                        
Cultivo una rosa blanca

                                          Cultivo una rosa blanca, 
                                          en julio como en enero. 
                                          para el amigo sincero 
                                          que me da su mano franca.

                                         Y para el cruel que me arranca 
                                          el corazón con que vivo, 
                                          cardo ni ortiga cultivo: 
                                          cultivo la rosa blanca.

        Pocas veces tan pocos versos definen a su autor en su pensamiento poético total, como en el caso de Cultivo una rosa blanca, de José Martí, (La Habana, 1853- 1895). 
   Cultivar no es meramente " tener", es aplicarse cuidadosa y amorosamente a la responsabilidad por el nacimiento y crecimiento. El crecimiento espiritual es el más difícil, el que necesita todo el tiempo,    " en julio como en enero". Al amigo sincero ( nada más significativo que entregar la mano), se le brinda esa flor que reúne los prestigios de la rosa, la flor mística por excelencia, con el color de la pureza. 
       Hasta aquí lo que la vida de relación parece pedir. En  el segundo cuarteto aparece la exigencia máxima del Cristianismo. Para el que es capaz de provocarme el mayor dolor, expresamente recuerdo que no le correspondo de la misma manera,   " cardo ni hortiga cultivo". 
       "Cultivar la rosa" supone una actitud alerta, de solidaridad militante, que se opone a la agresividad también manifiesta, de cardo y ortiga. La rosa sale al encuentro del otro, convertida en símbolo- no el indeterminado "una rosa", del comienzo. 
           El pensamiento que en Cultivo una rosa blanca llega a una cima expresiva germinado en el puro humanismo, es el que ha convertido a Martí en uno de los emblemas de las actitudes más nobles del ser humano. En  Prólogo de Versos sencillos, dice Martí: "Mis amigos saben cómo me salieron estos versos del corazón". Los lectores podemos creerle.

       
 

 

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