Renuncia  de piel

Leonardo Garet

" Verano de 2010, núm. 5"   

 

Ha llegado a la piel el Señor de los Martirios. El tatuaje de un evangelio que se conoce en su mínima parte visible, pero que también modela los huesos como escultura de barro. El tatuaje fue creado en la oficina de la consultora teniendo en cuenta las más ocultas necesidades de los seres que no recuerdan su nombre. 
            Conviene que tu piel tenga dibujos del tamaño indicado, con un marco de creencias prestigiosas. Y entonces podrás  pasearte como sacerdote sin altar, rodeado de creyentes dispuestos a entregar su individualidad  y a hincarse de rodillas ante  el tatuaje. 
            JOSE envió a las direcciones de la guía telefónica, unos garbanzos duros y pesados. En la pequeña encomienda se incluía un número suficiente como para que cada integrante de la familia dispusiera de sus garbanzos propios. Y además, una nota que daba a entender que eran privilegiados por recibir tamaño presente. 
             El domicilio -lugar que sustituye a la casa donde vivían los seres- se volvió escenario de entusiastas procesadores de garbanzos. Los dejaron en remojo una noche, dos noches; los hicieron hervir un día, dos días. Pero los garbanzos seguían duros como cuando fue abierto el sobre que los contenía. 
            Cada habitante quiso comerse de cualquier manera el envío que le estaba destinado, como si fueran pastillas impostergables. Se llegó a morir de maneras hasta entonces no conocidas. Lo curioso de esta nueva forma, es que a veces no se percibía que el afectado estuviera muerto. Los garbanzos  endurecían el cuerpo en un proceso tan imperceptible como irrevocable. 
            Apareció a los pocos días el renovado negocio de los tatuajes. Jóvenes que se estaban secando se hacían pintar pájaros, corazones y mujeres. En lugar de piel opaca, un paisaje en  pleno florecimiento. 
            "¡Vivan los garbanzos!", se escribía como desafío debajo de cada tatuaje. 
            A ninguno se le había ocurrido imaginar cómo quedarían esos dibujos cuando estuvieran sobre una piel sólo compuesta por arrugas. 
            JOSE es la sigla de Justo Orden Se Envía, una organización encargada del control de la natalidad, que tenía como objetivo que no nacieran más individuos fértiles. También  JOSE  se encargó de que en la palabra "garbanzo" escrita en los tatuajes, estuviera contenido el virus del garbanzo.

       
 

 

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