Perfil de Vinicius de Moraes 

                                  Leonardo Garet

" Primavera - verano de 2012, núm. 8 "   

 

            La evolución de Vinicius de Moraes (Río de Janeiro, 1913-1980), está contenida a partir del título de su primer poema publicado La transfiguración de la montaña(1932). Su propuesta parte, en efecto, de la aceptación de la transfiguración - o su posibilidad- de un elemento natural; dicho de otra manera, de la dependencia de una naturaleza sujeta a la trasmutación de sus esencias. 
            Con estilo y léxico modernista, O caminho para a distancia (1933), inicia su creencia en la idealidad, en el espiritualismo impregnado de sentimiento religioso. La superficialidad que se le atribuye a su etapa modernista, desaparece en Forma e exegesey en Novos poemas (ambos de 1933), poemarios que podrían llamarse de la crisis de la angustia. 
            El espiritualismo inclinándose a la magia sorprende en Ariadna a mulher (1936), pequeño volumen "hors comerce", de clima alucinatorio y pirotecnia lírica, donde parece que sólo la fantasía surrealista tiene cabida. Ariadna a mulher, vale como un clímax del espiritualismo, al grado de misticismo, que indica el tiempo bisagra de su asunción de nuevas concepciones. Ariadna tiene poderes demiurgos, Ariadna es la mujer que permite la salida del laberinto y de la pequeñez humana. 
            Se percibe luego un predominio de la preocupación por el mundo circundante, sufrible y disfrutable, que tendrá dos direcciones: la preocupación social y el sensualismo. En el primer caso, la solidaridad dolorosa es la que inspira este fragmento de Mensaje a la poesía:

                                   Díganle que estoy tristísimo 
                                   porque no puedo ir esta noche a su encuentro 
                                   explíquenle que hay millones de cuerpos por enterrar 
                                   muchas ciudades por 
                                   reconstruir, mucha pobreza 
                                   por el mundo 
                                   explíquenle que hay un niño 
                                   llorando en algún lugar del mundo. 
                                              

            Vinicius popularizó el segundo rasgo, alternando su protesta por la situación social con muestras de aceptación del mundo frívolo. No en su descargo  porque no lo necesita, sino en intento de captar la real profundidad de su poesía, debe decirse que existe una concordancia entre la exaltación de los placeres, con la autenticidad de su planteo. La mujer es el símbolo de ese acercamiento al mundo sensorial, que cumple su ciclo hasta retornar a la idealización. La mujer en Livro de sonetos (1937), se ha convertido en símbolo de panteísmo erótico –panerotismo, diría Pedro Salinas- que supone a la mujer como único centro posible de las preocupaciones del hombre. Todo comienza y termina en la mujer, en la universal, difusa y sin nombre, que se reparte y es todas y ninguna, que tiende a confundirse con la idea de forzar los límites de la carne. Soneto de devoción puede ser un buen ejemplo de esta actitud.

                                               Soneto de devoción

                                   La mujer esa que se arroja fría 
                                   y con lúbricos senos a mis brazos, 
                                   y que entre besos me dice pedazos 
                                   de versos y promesas de falsía. 
            
                                   Esa mujer, flor de melancolía, 
                                   que ríe de mis pálidos recelos, 
                                   me arrebata y enciende mis anhelos, 
                                   los cariños que nunca a otra daría.

                                   Esa mujer que a cada amor proclama 
                                   la miseria y grandeza de quien ama, 
                                   cuya piel he mordido y que me inflama,

                                   quizás es cachorra...¡pero un mundo es ella! 
                                   Porque en el vivo marco de una cama 
                                   nunca mujer ninguna fue tan bella!

            Vinculando Soneto de devoción con sus más conocidos poemas a la mujer, se concluye que no pudo protegerse de "A mulher morena", tal como lo pedía ya rendido, en el poema de este nombre. Nadie se salva de la mujer morena y por eso se rindió a la adoración exclusiva de la carne. 
            Enmarcada en su exaltación del mundo sensorial, se encuentra la predominancia de la música. Vinicius fue un músico desde dentro de la música. No por casualidad fue el creador del "Bossa Nova", ese ritmo triste que cantó la nostalgia de la posesión plena, que es la tristeza a la que se llega en la exaltación pura del sexo. 
            Para la valoración de su figura sin duda haya que volver siempre a su imagen de músico. Su anacreóntico mensaje vino enmascarado en la frivolidad de la difusión masiva. Los placeres perseguidos con exacerbamiento son el resultado del ansia de trascendencia. El religioso que fue Vinicius en sus comienzos, reaparece en la tristeza, en la melancolía del "Bossa Nova", en la mujer universal,  siempre inaccesible, aunque se trate de "La garota de Ipanema", porque carece de individualidad y está más allá, detrás de un semblante impoluto, que se parece al rostro divino.

       
 

 

Dirección para
contactarse con esta
página:

leogaret2017@gmail.com