Aleixandre y Vallejo, Frente a Frente

Leonardo Garet


" Verano - 2013, núm. 10 "  

No es nada novedoso decir que  Neruda y Vallejo son los poetas de América, aún cuando este último aborde en uno de sus títulos, preocupaciones españolas lo hace de manera americana. Y tampoco es  arriesgado proclamar a Aleixandre como  poeta europeo. 

Neruda desde las Alturas de Machu-Pichu, observa vigilante. (También se podría llevar un paralelo entre Aleixandre y Neruda, que comenzaría con aquellos versos de Miguel Hernández:

"Con Aleixandre y con Neruda

tomo silla en la tierra".


Sobre poéticas

         Antenor Orrego, amigo de Vallejo y prologuista de la primera edición de Trilce, expresa: "El poeta quiere dar una versión más directa, más caliente y cercana de la vida"..." La América Latina -creo yo- no asistió jamás a un caso de tal virginidad poética". (Talleres tipográficos de la penitenciaría de Trujillo, 1922. Más que ironía, -que lo es- una secreta  enseñanza: en una cárcel, fue editado Trilce, prototipo de libro  libérrimo).

          Otra celebración de lo edénico, pero desde muy diverso ángulo,  se encuentra en el libro de Aleixandre, Sombra del paraíso. No es por voluntad de recrear un edén sino como radiante y vertical afirmación de presente.

          Siento que para Aleixandre las palabras se presentan como piedras que rodaron hasta parecer una esfera. Y que están todas al alcance de su mano, pero la cuestión es la elección de una u otra. La conjunción disyuntiva es quizás uno de los recursos más repetidos de Vicente Aleixandre. Pero para Vallejo la palabra es única. Buscada con la severidad del que cree que algo fundamental depende de esa elección. Y no son esferas; son palabras de aristas cortantes.  


El mundo

El mundo de Vallejo es el mundo propio -diría Rilke-, con su madre, su padre, su hermano Miguel, su Pedro Rojas.

El mundo de Aleixandre es plural. No es el canto de los momentos irrepetibles, sino de la imaginación y de la inteligencia que se inclinan ante la memoria. Por eso -salvo en  Historia del corazón-, aún en tema tan personal como el amor, se  expresa mediante un panteísmo cósmico. Escribe del amor, de la angustia, del destino del hombre, y sobre todo, de la grandeza de la existencia.  No debe sorprender que sea el poeta que más ha cantado al amanecer y, por extensión, al nacimiento de un astro, de un gesto, o del amor. Vallejo, en cambio, en cualesquiera estado de ánimo -o de ánima-, señala un momento que se  vuelve intransferible. Que no pretende valer para otros. Y quizás por eso, naturalmente lo logra. Dos maneras de llegar a lo poético. El de Aleixandre parece el más riesgoso. Pero concibe la totalidad por vía  intuitiva, y  no como abstracción. Quizás tenía muy claro, además, que: "La poesía limita al Norte con la exquisitez y al Sur con el prosaísmo. La cuestión está en lograr conciencia de dónde se hallen situadas las fronteras". (En "Definiciones", citadas por Leopoldo de Luis en su Vicente  Aleixandre, Barcelona, Bruguera, 1982). Sin duda que esta definición conduce a otra oposición entre ambos poetas: Vallejo está más al sur y Aleixandre más al norte.

 

Sentido de la naturaleza

Dejando aparte Ámbito, donde la naturaleza todavía tiene los tintes individuales del romanticismo, en su evolución posterior, el gran tema de Aleixandre más que de relación personal con alguien o algo, refiere la integración del hombre con la naturaleza. A la manera de  Theilard de Chardin, de Charon, con una ambición goetheana, de donde parece válido que se le llame, "poeta europeo".

Solidaridad amorosa con el cosmos y con los semejantes, (términos de Carlos Bousoño en su libro La poesía de V. A. Gredos, Madrid, 1956), que puede interpretarse también como creencia en el amor como  principio elemental del universo:

Ay amorosa cadencia de los mundos remotos"

"La luz", en  La destrucción o el amor

 tan distinta en su formulación a esa inmediata solidaridad militante que distingue a Vallejo y aparece como motivo en "Ágape":

"Hoy no ha venido nadie

y hoy he muerto qué poco en esta tarde"

(Los heraldos negros)

 

"Para Aleixandre un hombre es todos los hombres, no por solidaridad- como en Whitman-, no por repetición de la historia -como en Borges-, sino porque todo es otra materia. Porque los átomos de un hombre son los que ayer se reunían en un ser de otra especie, o en una nube. Y esta es una de las más claras y profundas intuiciones de Aleixandre, generadora de todo su sentimiento y forma de transmitir poéticamente el mundo. De por sí esta creencia es la más sutil malla de poesía en los cimientos de todo lo real". (En mi libro: Vicente Aleixandre, Ed. Casa de Nuna, Ed. Asociados, 1991.)           

Mejor que nada lo dice el poema "Materia humana":
Y tú que en la noche oscura has abierto los ojos y te has levantado.

 

Te has asomado a la ventana.
La ciudad en la noche. ¿ Qué miras? Todos van lejos.
Todos van cerca.
Todos muy juntos en la noche. Y todos y cada uno en su ventana, única
y múltiple.
Si tú mueves esa mano, la ciudad lo registra un instante y vibra en las aguas.
Y si tú nombras y miras, todos saben que miras, y esperan, y la ciudad
recibe la onda pura de la materia.
Toda la ciudad común se ondea y la ciudad toda es una materia:
una onda única en la que todos son, por lo que todo es, y en la que todos
están; llegan, pulsan, se crean.
Onda de la materia pura en la que inmerso te hallas, que por tí existe
también y que desde lejanísimo te ha alcanzado.
Allí respira en la extensión total- ¡ah, humanidad! con toda su
dimensión profunda casi infinita.

(Estrofa 1)

(Vale el recuerdo de la obra de Washington Lockhart, La materia pensante, unidad del universo, Mercedes, 1984, donde el ensayista uruguayo desarrolla la idea de que la inteligencia  se encuentra en los electrones ).

 

Palabra y poesía

Para finalizar este rápido y esquemático repaso, voy a uno que fue preocupación central en las poéticas de los dos creadores que me ocupan.

Vallejo no tiene al poeta como motivo de poema- sí al lenguaje:

"Y si después de tantas palabras no sobrevive la palabra"-,

y Aleixandre tiene un espléndido, "El poeta"

Para tí, que conoces como la piedra canta,

y cuya delicada pupila sabe ya del peso de una

montaña sobre un ojo dulce,

y cómo el resonante clamor de los bosques se aduerme

suave un día en nuestras venas.

..................

(Sombra del paraíso)

 

             Es imposible una más ostensible lucha por la comunicación en Vallejo, al grado de desquiciar la sintaxis y no por teorización vanguardista. Y para Aleixandre, en una apreciación que parece dirigida a Vallejo: "La poesía no es cuestión de fealdad o de hermosura, sino de mudez o de comunicación". ("Definiciones", en ED. de Leopoldo de Luis, Ob. Cit.) Y es dable destacar esta postura suya, porque nació del mismo magma que mereció a Ortega y Gasset el lapidario título "La deshumanización del arte".

       Por esta última y definitiva coincidencia, ambos, Vallejo y Aleixandre estarán juntos  toda vez que pensemos en sus obras con agradecimiento, porque, como dice Keats:

"Una cosa bella es una alegría para siempre".

       
 

 

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