Nuestras Tres Mejores del Año

Esta iniciativa surgió una noche en la Plaza Mayor de Salamanca. Podría haber sido cualquier otro sitio, pero desde luego no con cualesquiera otros amigos. Quisimos compartir entre nosotros cuáles son nuestras tres mejores del año, esto es: nuestras mejores películas o cortometrajes, nuestras mejores canciones o temas musicales y nuestras mejores lecturas a lo largo del año. Todo desde un punto de vista totalmente subjetivo y personal: personas, experiencias, reflexiones. http://nuestrastresmejores.blogspot.com

 

Eloy Santos

 

 

Anabákoros

Leonardo Garet, Anabákoros,

Editorial Fin de Siglo, Montevideo, 1999.

El libro que más me interesó en los últimos meses no está todavía publicado en España, lamentablemente. Se titula "Anabákoros" y lo escribió Leonardo Garet, un poeta uruguayo con una obra sólida y extensa. "Anabákoros" es una rara avis poética. En rigor, define un género literario y es a la vez el único libro perteneciente al género que él mismo instaura. Durante un viaje en ómnibus, el viajero-narrador descubre en el diario abierto del que está sentado delante de él la noticia de un curioso descubrimiento arqueológico: los anabákoros, fragmentos de escritura cuneiforme sobre tablillas, procedentes de la antigua Nínive, que constituyen un tipo de escritura desconocido hasta el momento por los historiadores. Se trata de composiciones "en prosa de corta extensión y motivo variado, generalmente con implicaciones metafísicas, donde se destacan los temas de la magia y del tiempo, de los viajes y de la palabra". Su origen y su sentido pertenecen a lo mítico, cada uno de ellos es una tentativa, a través del arte de la imaginación, de regresar a una ciudad perdida en la prehistoria del corazón de los hombres.

El hecho de que esta ciudad no sea recordada ni por los antiguos ninivitas, ni por los hombres contemporáneos nada quiere decir, puesto que hemos sido sometidos a la implacable transmisión del olvido. Ahora bien, sabemos que según las leyes de la etimología y de la Imaginación, inventar y descubrir son esencialmente actos equivalentes. No podemos inventar nada que no exista. El viajero-narrador que descubre la existencia de este género extinguido, prosigue la investigación de la única manera posible: descubriendo nuevos anabákoros, es decir, escribiéndolos. De esta manera, los sucesivos y aparentemente inocuos, banales viajes en ómnibus del viajero terminan por convertirse en sendas incursiones en los abismos de la Realidad, revelados por el lenguaje.  A día de hoy, no se conservan más fragmentos de este antiguo y extraño género que los cien conservados en este libro gracias a la inestimable sabiduría y empeño de Leonardo Garet, el último anabakorista conocido, a quien debemos la invención-recuperación de esta joya poética.

       
 

 

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