MASCARADA

de  Guillermo Lopetegui

 

MASCARADA de Guillermo Lopetegui

 

     Ediciones Aldebarán, un emprendimiento que se inició en Salto hace y varios años, tiene nombres de más allá de sus límites departamentales, como los de Ricardo Prieto, Mario Mele y Ricardo Pallares, celebra hoy  el poemario Mascarada, de Guillermo Lopetegui (Montevideo, 1955).

     Lopetegui, narrador y periodista de larga y reconocida trayectoria ya había publicado en Aldebarán dos libros de cuentos, Serias picardías y La esperanza y su sombra.  El poema de Miguel de Unamuno que comienza: “Rubí encendido en la divina frente, / Aldebarán”, fue el que dio nombre al sello editorial. Que el rubí encendido guíe a Guillermo Lopetegui en su nuevo camino.”

  

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     ¿Qué impulsó a Lopetegui, cuentista de nacimiento, a entrar en la expresión ceñida y musical del verso?  Toda aparición de un libro que provenga de una meditación seria de esa compleja urdimbre que es la relación de forma y contenido, es una señal valedera del paso del hombre sobre la tierra. En ese marco debe ser visto Mascarada, que tiene logros verdaderamente definitivos. Es un libro breve y por su contenido podría añadirse “alado”.

     “Como llevando en tu vuelo” lo que queda de mí se ha convertido en “esta ausencia”, con señales de nuevos, renovados abandonos, porque hay “barcos partiendo siempre”. Inmejorable panorama del desamparo cuando el amor se pierde, sin nombrar la palabra “amor”, sin otra alusión que una ausencia que se subraya precisamente en el paisaje compartido “un resto de aquel mar”.

     Por el paisaje marino y por la asunción de la repentina soledad puede figurar este poema de Lopetegui junto a aquel inolvidable verso de Vicente Huidobro “Todas las golondrinas se rompieron las alas”. La playa desolada es el pórtico elegido por Lopetegui para el poemario Mascarada, el primero de su autoría  y ya de voz adulta, proveniente de la experiencia con la palabra en su función creadora, de la cultura y de la experiencia de vida. Pero, a diferencia del chileno, que destina el verso a la “invención de mundos nuevos”, el poema de Lopetegui viene de alusiones concretas y localizables en la pura sensación que se proyecta a futuros dolores “con barcas partiendo siempre // y escorándose a lo lejos”. Imposible mayor brevedad para  trasmitir una vivencia intensa que el poeta ve –por un momento- ocupando toda su vida.

     Como buen poeta el asunto de Lopetegui es la palabra misma y con ella, con un manejo de demiurgo, se acerca a sus ancestros en De los que vengo y no conozco, para crearlos y sentir su presencia vívida “golpear de un sable envainado // contra la caña alta de las botas // que se alejan en pasos firmes // por los pasillos del ensueño // regresados de la infancia”.

 

       
 

 

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