Garet volvió a publicar poesía «Entre la noche y el luminoso mar»

Su camino como conferencista, crítico literario, editor (al frente de Aldebarán y otros emprendimientos) no ha finalizado nunca, como seguramente no terminó nunca ninguno de los caminos que ha abierto con la palabra escrita desde hace más de 40 años. Pero el que ahora reaparece con un nuevo libro propio es el creador nato.

El creador de mundos con la palabra, el Leonardo Garet poeta, el autor de 15 libros de poemas, sólo de poemas (sin contar la cantidad similar o superior de libros de narrativa, de ensayos, recopilaciones). Reaparece esta vez con veinte poemas, como los veinte de Neruda pero con más temas que el amor, y con más carga metafísica también. Y los reúne «Entre la noche y el luminoso mar». Con la novedad además, o consolidación en realidad (porque ya había publicado Otro resplandor, de Ricardo Pallares) de «Publicaciones LA CASA DEL RÍO», donde es también Garet el que habita, dirige y ordena las cosas.
Desde la primera lectura, descubrimos en el libro un perfecto equilibrio entre un lenguaje verdaderamente poético y una sencillez expresiva como rara vez había amalgamado Garet en todo un conjunto de poemas. Todo envuelto en un ritmo acertadamente sostenido. Pero, quien mejor define estos rasgos es Juan de Marsilio, cuando sobre el final del prólogo escribe:
«…Garet halla el punto exacto del lenguaje, que es llano sin ser vulgar ni obvio, que es elegante, pero nunca trata de deslumbrarnos con trucos de malabarista. (…) Este poeta tiene muy claro que el verso libre requiere una discreta pero afinada musicalidad…».
«Entre la noche y el luminoso mar» ameritará seguro más notas desde esta página. Hoy nos quedamos con esa promesa, con la invitación a su lectura, y con estos versos:

1-
Amanecer es entrar en la disputa
y poner ley en los tropiezos de lo eterno
entre la noche y el luminoso mar.

3-
Y si digo tierra entiéndase los huesos de mi madre
Cuidar ese almohadón de verde y flores
Que también es el destino
Pero si digo madre no digo tierra
Digo imperio de la voz que llega
entre la noche y el luminoso mar.

6-
El gato se deslizaba sobre el pretil y la noche
como una figura que una muchacha
moviera desde el otro lado de la pared

el gato llevaba el deseo claro y puro
como el hambre
hacia una luna cegadora
que saltaba los techos

la muchacha levantaba el estandarte del gato
y creía que todos sus pasos
iban por el pretil
cuando la luna la cegaba
tocando con una mano su infancia

el hombre miraba la figura del gato
y la seguía con los ojos dibujando una mujer

el pretil era el filo de un cuchillo
y el hombre aconsejaba al gato que se tirara
mientras una sola luna cegaba
al hombre y a la muchacha
los dos moviendo la figura elástica y hermosa
del gato.

       
 

 

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