Con prólogo y notas de Leonardo Garet
Se publicó La Odisea, de Homero
La editorial capitalina Cruz del Sur acaba de publicar uno de los mayores clásicos de la literatura universal como lo es La Odisea, de Homero, en edición prologada y anotada por el Académico salteño Leonardo Garet. Se trata de una edición, como es característico de Cruz del Sur, pensada para generar un mayor acercamiento a las grandes obras y facilitar una mejor comprensión principalmente –aunque no sólo- a un público estudiantil. Cabe recordar que la literatura griega es punto de estudio obligatorio en los programas de Educación Secundaria de nuestro país.
El libro tiene 280 páginas, entre la obra en sí, el prólogo y un glosario de personajes y lugares geográficos. Cuenta con 309 notas aclaratorias, de gran precisión, en las que se puede percibir –amén del conocimiento de temas históricos y literarios– el conocimiento del mar, seguramente adquirido por Garet, o potenciado, tras su reciente viaje en crucero por gran parte del mundo, inclusive Grecia.
Un prólogo claro, profundo y contundente
El prólogo, que lleva como título general “Homero, padre de la poesía”, se compone de los siguientes apartados: “Mitología”, “Homero”, “La Odisea. Género literario. Tema”, “La Odisea. Estado del texto. Estructura”, “Areté. Situación del hombre y la mujer”, “El mundo maravilloso de La Odisea”, “El mundo cotidiano de La Odisea”, “Amor a la vida”, “Ulises en el Hades”, “Las fingidas identidades” y “El retorno de Ulises y el final de la obra”.
Debe valorarse este prólogo de Leonardo Garet, en especial por un excelente equilibrio entre la profundidad del comentario y la claridad conceptual, pero además, hay allí un lenguaje al que no le falta vuelo poético, de modo que se hace fluido, de lectura ágil y entretenida, en perfecta armonía con la obra que comenta, poniéndose a la altura del “padre de la poesía”, como llama a Homero.
No es fácil poder decir algo distinto de lo que ya se ha dicho respecto a una obra con miles de años de vida. Sin embargo, el crítico salteño aporta una visión particular. En este sentido creemos que es de destacar su contundencia para realizar algunas afirmaciones; un ejemplo se encuentra al referirse a “la cuestión homérica”, es decir a las discusiones acerca de quién fue Homero, si realmente existió y si La Ilíada y La Odisea son de su única autoría. Garet reflexiona sobre los puntos en común entre ambas obras para demostrar la unidad que poseen, lo que confirmaría su único autor, y cita al estudioso C.M Bowra: “En ambos poemas encontramos el mismo sentimiento generoso de la humanidad, igual afición a las buenas cosas de la vida, el comer y el beber, la riqueza, la cortesía y la hospitalidad, el arte de construir navíos y manejar con pericia el arco, los numerosos episodios de la vida pastoril, los bueyes, las cabras y los cerdos, y finalmente los paisajes naturales de Grecia, las aves marinas que se sumergen o se posan en los mástiles, el viento que se levanta o se aplaca, el amanecer o el anochecer que alternan su constante giro, el sol, el mar y el cielo”. Pero además, y quizás aquí radique la mayor contundencia sobre “la cuestión”, Garet sostiene que lo más importante está en las propias obras, en la insuperable maestría de su autor, y no en discusiones aleatorias que nada aportan: “Los recursos de estilo, el manejo del tiempo, la penetración psicológica, la naturalidad de las situaciones más fantásticas –como si estuvieran ocurriendo- la sugestiva y simbólica armonización de la dinastía de los dioses olímpicos, hacen de este autor el punto máximo de referencia que se puede poner a una creación literaria. Inventó –o rescató- la guerra de Troya y dio voz a los dioses. ¿Se puede pedir más? Homero es el padre de la poesía en el sentido más ambicioso del término”. Y en otro pasaje sostiene: “Discutir la existencia real de una persona llamada Homero es, para el lector que aspira sólo a disfrutar con la lectura, uno de los bizantinismos más inconducentes de la crítica literaria”. Es también sumamente contundente, por ejemplo, al tiempo de calificar la obra como literatura religiosa griega. Dice al respecto: “Es que las obras de Homero son la literatura religiosa porque no debemos olvidar que lo que llamamos mitología era sentido por los griegos como su religión”.
Una mirada cercana y actual
Que podamos leer una obra tan antigua como la de Homero con la ayuda que significan los comentarios de alguien cercano en tiempo y espacio a los lectores de hoy, agrega un importante valor. La edición que nos ocupa se encarga de derribar las barreras que puedan existir entre aquella escritura, reflejo de un mundo tan lejano y distinto, y el entendimiento del hombre de hoy. En definitiva, Garet asume la tarea de acercar La Odisea a todos, de regalarnos la posibilidad del disfrute total. Y enseña: “Al paso de casi tres milenios se debe leer a Homero con serenidad, no con espíritu arqueológico, con la confianza de encontrar a alguien que puede transmitirnos la esencia de lo humano y que puede jerarquizar nuestra situación en el universo”.