Por Juan Francisco Costa
Con el mismo nivel de excelencia que "Anabákoros", 'Las hojas de par en par o "Lagartos", este libro -aun prosiguiendo la línea de los anteriores -, lleva en algunos textos casi al paroxismo esa tendencia a lo onírico y casi incomprensible. Pero dimensionemos esto. Todo está impregnado de un gran lirismo, lo que hace que prevalezca la poesía sobre lo estrictamente narrativo; aunque haya historias. Pero todo se inscribe en una no lógica o, mejor dicho, en una "lógica otra". La mayoría de las experiencias de trascienden lo puramente empírico. Cito a María Zambrano: "Como si la evolución creadora no fuese el proceso de una larga cadena de sueños, de los cuales otros sueños marginales no han logrado realizarse, encarnarse. Como si el élan vital no fuese el soñar, soñar con la tendencia que en el hombre es pretensión de encarnar el sueño y llevarlo al ser atravesando la realidad". (Ma.Zambrano: "El tiempo y los sueños ". Ed. Siruela, p.50).
Esta es la cifra de rareza y originalidad que tiene "Una vara de almendro".
Esto abona la incertidumbre, la preeminencia de la soledad -el libro es un cortejo de soledades-, y lo desértico del mundo.
El otro aspecto que me sobrecoge, es el principio de incertidumbre que ya mencioné. Dicho así, en el sentido más postmoderno. El corrimiento o la superposición de las identidades.
Cito algunos pocos ejemplos: el patético y fantasmal relato "La buena figura". El transcurrir en un límite de sueño y vigilia, en un medio visionario, desde la perspectiva de una patética, absoluta soledad. En "Reencuentro", juventud - vejez se superponen y acaban identificadas, en un proceso absolutamente interno, que sin embargo un testigo exterior misteriosamente y objetiva.
Otro ejemplo de una especie de transferencia de la identidad, es "El hombre de la capa".
Precioso texto es "Violinistas". También expone un cuadro de soledad e impotencia, que acaba justificado en el desenlace: una verdadera epifanía.
Mi único reparo es que al ser tantos textos, algunos parecen ser abusivos de ese recurso a lo completamente esotérico. Por ejemplo "Heredero"; o "Pesca casual", que solo tiene en mi impresión, el efecto sorpresa del final. Pero creo que no se justifica.
Cuando un asunto se excede en algo -en este caso en lo esotérico, sin un significado implícito o manifiesto-, puede reducirse a lo puramente lúdico, o ser saturante.
En suma, salvo esto que puede ser muy subjetivo, "Una vara de almendro" es bellísimo, y su estilo, hasta donde yo sé, único; no creo que tenga parangón.
Reafirmo la impresión de que es una belleza dolorosa. Cito otra vez vez a Zambrano: "El hombre vive la trascendencia, y la padece". La escritura de 'Una de almendro' respira trascendencia por todos lados: pero no es salvífica, salvo la belleza poética que la justifica. Las situaciones y los casos que enumera este libro de Leonardo Garet me siguen dejando desolado. O en el desconcierto. Predomina la soledad, la incomunicación, la incertidumbre.