“El perro sin cola”, libro que he leído varias veces, por el grato placer de recorrer los caminos de la verdadera poesía, el deleite de su marcado acierto lingüístico en el decir, su original imaginativa nutrida de clarividencia, su riqueza de recursos estilísticos que demuestran ese oficio contundente, esa madura vocación de poeta siempre en búsqueda, con sorprendentes hallazgos de nuevas perlas en el insondable océano del tema amoroso.
José Luis Guarino