Diario El Pueblo

PRESENTACIÓN DE ENCUENTRO CON QUIROGA,
LA SELVA Y LA CIUDAD Y
HORACIO QUIROGA POR URUGUAYOS

 

Esto ha sido realmente como caer en una trampa. Porque después de las palabras de Sylvia Lago, que era quien realmente debiera estar acá. Pero sin embargo tengo muchos motivos, ya no sustituyendo a Sylvia Lago, sino el placer de estar acá acompañando a Leonardo. Estoy gratísimamente sorprendida de que a los directores de liceos se les haya ocurrido unirse en esta empresa cultural tan importante de formar una cátedra que hoy se inicia con los libros de Leonardo.

Sin embargo esto no es casual. Los salteños tienen esta particularidad, si quieren andar en bicicleta se hacen un velódromo, como hizo Horacio Quiroga, si quieren residir en un paraíso se hacen "Las nubes", como hizo Enrique Amorim, si quieren tener una causa de cultura, se la hacen, como esta empresa que empieza ahora de forma tan importante.

Otro motivo que me importa especialmente, es que se trate de tres libros sobre Horacio Quiroga, una de mis lecturas apasionadas de siempre.

Y otro motivo que me llena de alegría es acompañar modestamente con mi presencia a Leonardo Garet, cuando presenta nada menos que tres libros. En Leonardo Garet yo veo no solo a un joven profesor de Literatura, sino a uno de estos hombres excepcionales que en los departamentos del interior hacen una importante y expansiva obra, como lo fue Aníbal Alves en Artigas, Garet acá está haciendo una obra importantísima en materia de cultura. Cultura es todo lo que no es natural, todo lo que el hombre ha hecho por encima de la naturaleza, a propósito de su villa, de su persona, de sus apetencias materiales y de sus apetencias espirituales. Y esta obra de cultura es importantísima que se siga haciendo en todos lados. Que haya gente como Garet, que haya escritores, poetas, como Garet, narradores, investigadores como Garet. Y aún de los escritores anónimos que no llegarán a tener esta importancia pero que forman la cultura de este país. Y como yo pienso que la cultura no se contabiliza, no es estadística, pero sí tiene que ver con la calidad del ser uruguayo, es importante una cosa como la de hoy, que se reúnan los directores de liceos, que esté Leonardo Garet, permanentemente, incansablemente, trabajando por lo cultura de su país y dándole sostén a escritores importantes, no solo Quiroga, sino Amorim, otro inmenso salteño, y a dos poetas, a Don Vicente Huidobro y a Aleixandre, y a su Viaje por la novela picaresca.

Esta obra tan vasta de Leonardo yo la veo muy coherente. Porque el poeta que es, esta desfogado en el estudio de estos dos poetas de los que seguramente recibió fuerza nutricia. En dos salteños narradores, porque él es también narrador, tanto en Amorim como en Quiroga hay esa cosa de la tierra, de fuerza telúrica que está en sus narraciones Los hombres del agua y los hombres del fuego. Y creo que hay toda una coherencia entre la creación personal, la creativa y la ensayística. Este joven profesor ya tiene una trayectoria muy importante Se inició en 1972, inmediatamente fue profesor en el "Instituto de Estudios Superiores" en la "Facultad de Filosofía y Ciencias" desde el año 88 está a cargo de los Talleres Literarios que instituyó el Ministerio de Educación y Cultura, es fundador de la casa de cultura Casa de Nuna, y es fundador de la Academia Uruguaya de Letras. Academia con cuyo nacimiento yo discrepo, como se lo dije a nuestro amigo Walter Rela, mi amigo. Pero que una vez más da razón a las palabras del Evangelio "Por sus frutos conoceréis al árbol". Si los frutos de la Academia uruguaya de Letras son la edición de estos tres libros, bienvenida, ya esta justificada su existencia. Me congratulo en celebrar ante ustedes que la Academia uruguaya de Letras haga estas ediciones tan importantes, que están marcando caminos hacia adelante, en esto que está marcando nuestro ser nacional.

Me quiero referir a estos tres libros que son singulares y me quiero referir a ellos por las características que ofrecen desde el punto de vista ensayístico y desde el punto de vista crítico.

La selva y la ciudad tiene dos cosas que son importantísimas en un crítico literario. La primera es la concepción que Garet, como todos los grandes críticos modernos, tiene del texto literario. Dice: "Cada lector reabre el caso que los escritores tienen con la posteridad". Un crítico no puede plantarse frente a una obra literaria como frente a un monumento, ya fundido, ya consagrado para siempre. La obra es una cosa viva, que se va modificando con cada generación de lectores y es obligación del crítico hacer siempre una nueva lectura. Creo que lo que Leonardo Garet está

haciendo con Quiroga es algo que deberíamos hacer con todos los grandes escritores uruguayos, con Rodó, con Zorrilla de San Martín, con toda la Generación del 45, tal como hace Leonardo, abriendo ante esta posteridad que estamos constituyendo nosotros, con cosas que no se podían ver en el momento en que aparecieron las obras por primera vez, pero que ahora nosotros somos capaces de ver con la perspectiva que nos da el tiempo.

Esta es la primera condición de crítico que tiene Garet, que es importantísima, la segunda, que ha dado lugar a la aparición de La selva y la ciudad, es una cualidad que no todos los críticos tienen, que es la perentoria necesidad de leer la obra completa del autor. Horacio Quiroga esta sometido a un daño enorme por parte de casi todos los profesores de literatura y de casi todos los lectores y es que siempre se leen los mismos cuentos, cuando su obra es muy vasta, muy rica, muy matizada Estas nuevas lecturas traen a luz nuevos textos que estaban desconocidos, a veces por el propio Quiroga que no los seleccionó, pero que es deber de un antologista, como es Garet, de editarlos y ponerlos en circulación. La selva y la ciudad es un libro que nace de esa inquietud, de la revisión de esas publicaciones argentinas que tenían una urgencia casi periodística y que Quiroga no tuvo tiempo o no tuvo ganas de reunirlas y que Leonardo Garet, en base a investigaciones que partieron de la bibliografía de Walter Rela, y de su trabajo en los originales de las publicaciones, realiza ahora.

La otra cualidad importantísima de la obra de Leonardo Garet, es que su nueva lectura de la obra de Quiroga abre zonas, delimita zonas, deslinda regiones temáticas en la obra, siguiendo a algunos críticos que ya habían trabajado sobre esto, pero dándoles un tono muy personal, cosa que facilita para nosotros que somos, en definitiva, los sostenedores de Horacio Quiroga, porque también tú lo dices acá, es un escritor sin lectores. Y a estos lectores que nosotros somos ahora de Quiroga, la obra de Garet le abre espacios y le va habilitando zonas, como la temática de la ciudad, la temática de la selva, la del más allá, de la muerte, las zonas de poesía, las zonas de locura y de amor, que son una formidable orientación del lector. Esta tarea que ya había sido establecida por Leonardo en el año 87, en aquella antología, está recopilada ahora en este Encuentro con Quiroga, que es la posibilidad de un encuentro personal y nuevo con Quiroga, a través de estos estudios, de estas publicaciones que ha hecho Garet.

La otra cualidad importantísima de Leonardo Garet como crítico, es que es controversial. El no acepta, como tiene que ser un crítico, caminos trillados, no acepta definiciones, orientaciones ya hechas o ya dadas así se trate de críticos que hacen bajar la cabeza a todo el mundo como Jitrik, Bratosevich y Emir Rodríguez Monegal. El los discute, y los discute con razones de peso con análisis de texto, de una manera muy importante, como en el artículo Afinando la puntería. Y digo que el que escribe ensayos sabe que se necesita bastante valor para irrumpir en un medio intelectual, derribando tabúes, y diciendo no, esto ya no sirve, hay otra perspectiva que es la que yo veo acá, y la larga en la troya para la discusión. Este es otro elemento muy pero muy importante de estos tres libros de Leonardo.

El último libro al que me voy a referir, aunque sea rápidamente, es Horacio Quiroga por uruguayos. Leonardo Garet ha recogido lo más importante para la crítica quiroguiana en un tomo. Ha dispuesto de su tiempo, de sus horas de trabajo y sus horas de sueño seguramente, para armar este libro que significó búsqueda y que supone también de parte de él una gran humildad porque después de todo, él es por el momento, uno de los críticos más fecundos y más importantes de Quiroga y se pone a recoger lo que otros han dicho sobre este tema al que él está dando remate y culminación.

Con esto quiero terminar, dándoles las razones por las que estoy acá: por la cultura uruguaya, por Quiroga, por Salto, porque Garet está haciendo todo esto y por toda su tarea de desbrozamiento. Yo he presentado muchísimos libros en mi vida, y hace poco dije que no presentaba más. Sin embargo, hoy he venido, porque me lo pidió Sylvia Lago, pero además por un placer enorme porque se trata de Leonardo Garet. Cada vez que he presentado un libro, para mí se trata como de un niño que ha nacido. Es un ser que empieza a vivir, que va a tener una historia, que va a tener una trayectoria.

Como dijo el director Tolosa, ahora que estamos atropellados por la cultura de la imagen y digo atropellados usando el sentido exacto de esa palabra, de una imagen televisiva que nos acosa, y se sucede otra y no nos deja pensar, en este momento es un acontecimiento importante. Hay que festejarlo, y máxime cuando se trata de un libro hecho por Leonardo Garet, que dicho sea de paso, además está muy bellamente escrito, aparte de todo lo que tiene que ver con el contenido, es un placer leerlo porque es un estilo precioso y que además da cuenta de una profundidad humana, de una meditación reflexiva sobre el hombre y el alma del hombre muy importante, que aparte de todo lo que dice sobre Quiroga dice mucho sobre la vida y es una lectura ejemplar para los estudiantes también.

Así Leonardo, te agradezco, lamento estar sustituyendo a Sylvia Lago pero me he dado un placer estando acá, estando frente a ustedes, además en este sitio tan lindo y en una ciudad tan linda. A ustedes les digo muchas gracias.

 

EL PUEBLO, Salto, sábado 21 de octubre de 1995.



Mercedes Ramírez, Montevideo (1927). Crítica Literaria, docente. Profesora e Inspectora de Literatura, colaboradora de Marcha y Brecha. Algunos de sus títulos: Las poetisas del 900: Delmira y María Eugenia (1968), Metodología de la Enseñanza de la Literatura (1980), La macumba y otros cultos afro-brasileños en Montevideo (1981).

       
 

 

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