Diario El Pueblo

 

DE VIAJES INTERIORES Y SOBRE RUEDAS

 

Anabákoros. Franja de color. Anabákoros. Modo de circunvalar el mundo. Anabákoros. Cinta de Moebins donde los individuos buscan un destino a su viaje, llámese Nínive, Paysandú o el corazón del autor. Imprescindible resulta la revelación definitoria del quinto texto: "Composición en prosa de corta extensión y motivo variado, generalmente con implicancias metafísicas, donde se destacan los temas de la magia y el tiempo, de los viajes y la palabra. Se ha señalado la similitud del anabákoro con el cuento, aunque a diferencia de éste, no se puede dudar de su origen escrito, que explica así su imposibilidad de trasmisión por vía oral y por ende, el desconocimiento en que cayó a partir del 632 A.C, año de la destrucción de Nínive".

Bajo la forma de relatos breves, semblanzas, casi nunca cuentos, casi siempre textos herméticos, estos anabákoros deleitan por lo que sugieren más que por lo que muestran, como ocurre con la buena poesía.

101 piezas de rompecabezas. 101 en honor a lo imperfecto, porque "excede el número justo, queda ahí, en la soledad de un tiempo deshabitado y le da lo mismo su ubicación en cualquier parte, como adelanta el anabákoro 69. Allí los pasajeros de ómnibus interdepartamentales, jamás identificables por sus nombres propios; intercambian historias, posiciones y preocupadas búsquedas. Además de la fractura tempero - espacial (Nabucodonosor o Garibaldi pueden convivir con un profesor de literatura del siglo XX o con un rinoceronte) aparecen animales - letras, seres con proteicas cualidades, vinculadas sin duda a la creación literaria y a la génesis de los objetos. Porque el libro entero, esta serie de vidrios de colores yuxtapuestos más que coordinados, este viaje más interior que exterior y sus derivaciones, necesita un esfuerzo sin esfuerzo, una iluminación por parte del lector para explotar de significados y dar todo su jugo. Algunos exudan inspiración, otros murmuran blandamente sin mayor impacto, pero no hay ninguno regalado ni jugado

al "dos más dos cuatro", a la pasión unívoca matemática.

Por eso, desde esta farsa gigantesca que por lo mismo se vuelve verdad, desde la semipenumbra de otro café sin nombres invertidos, saludo y me integro a la pasión de los

primeros anabakoristas. Garet, su profeta, así lo permita.

 

LAURO MARAUDA.

EL PUEBLO, Salto, jueves 2 de marzo de 2000.

 

Lauro Marauda, (Montevideo, 1958), crítico, escritor, docente. Responsable de activos talleres literarios. Colaboró en Mate amargo y Brecha. Es autor de estudios sobre Kafka, Cortázar, Ray Bradbury. De narrativa son Las hermanas ciegas (2001) y Cono de sombra (2004).

       
 

 

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