Diario El Pueblo

YO VENGO DE TODAS PARTES Y
HACIA TODAS PARTES VOY

"El poeta, el narrador, el ensayista, el docente, el itinerante, el incansable Garet, se desplaza por los inventados mundos de las palabras con la misma convicción de seguro explorador que exhibe cuando se mueve de un lado al otro de la geografía real.

Sus palabras acortan las distancias entre las preguntas y las respuestas, afirman y cuestionan, crean el mundo y lo destruyen, vuelven a armarlo y otra vez, sin embargo, quedan de pie frente a las ruinas. Llegadas al inquietante origen, de pronto las palabras se extienden planeando y transportan aquel primitivo pasado imaginario hasta un probable porvenir también de invención. De igual manera, sus pasos, en largo y reiterado itinerario cotidiano, derogan los kilómetros, trasladan a Garet de norte a sur, lo mueven, lo desplazan, le alcanzan un puntilloso informe de la confusa realidad que más tarde sus palabras harán añicos sobre los cuales construirá, texto a texto, su convencido mundo de ficción.

Literatura abarcadora, colonizadora de misterios, la de Garet se abre paso entre las sombras para pasearse sin temores hasta llegar a esa luz tan peculiar que solo a la palabra le ha sido dado a encender. Universo original, personal e intransferible, como el de todo escritor que se precie de transcribir únicamente lo que lleva escrito en su propio interior, Garet ha caminado por todos los puntos y ha dejado palabras en todos ellos. En medio de la soledad propia del escritor, con paciencia, la misma que lo acompaña cuando recorre los caminos del país, ha podido construir su propio universo literario, poético y narrativo, y ofrecerlo a los demás en clave de interpretación.

Fueron los textos de "palabra sobre palabra", de "Octubre", de "Los hombres del fuego", de "La casa del juglar", y, seguramente a cuenta de otros que llegarán más tarde o más temprano, hoy se abre camino "Los días de Rogelio". Imposible también adelantar en que trozo de la realidad se detendrá en el futuro Garet para transformarla con la palabra.

En cambio, lo que puede afirmarse desde ya es que él seguirá creando el instante, que estará en condiciones - como en su poema - de repetir "casualidad se llama el hombre/ que puede con una rama/ encender el fuego necesario".

Porque él es la rama. Y otra vez logrará que el fuego se encienda"

 

EL PUEBLO, Salto, jueves 10 de diciembre de 1998.

 

Miguel Ángel Campodónico, Montevideo (1937). Escritor y periodista. Secretario de redacción de Maldoror, colaborador de Aquí. Autor del Diccionario de la Cultura Uruguaya (2003). Entre su narrativa: Donde llegue el río pardo (1980), Descubrimiento del cielo (1986), Invención del pasado (1996).

       
 

 

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