Colección de Escritores Salteños

De Versos

EL VUELO

Pósase en la alta cumbre de la montaña adusta
un águila y contempla con ojos encendidos
la curva de los cielos…-“Oh, parábola augusta!”
suspira…Y desfallecen de fiebre sus sentidos.

…Se anima. Ve la negra sima y como no puede
volar en otras órbitas más allá de las nubes
y un fatal pensamiento conquistador la obsede
dice al peñón: -“Dichoso tú, peñón, que no subes!”

Felices piedra y lodos, unánimes, sin alas
que desplegar. Las alas son terribles presagios.
Dichosa, hoja que al fondo del abismo resbalas.

No hay más grande martirio que la ebriedad del vuelo
pues tropieza el ave con la línea del cielo
cuando apenas soñaba los divinos contagios.

 


 

De Fuego y mármol

LA MANO

La noche aquella en que tu amor nacía
cuando dejaste, fatigada, el piano,
entre la pesarosa mano mía
tuve una flor viviente, un lirio humano.

Un pájaro sutil me sugería
que volviera de un vuelo muy lejano,
cansado de volar. Desfallecía
tal un rendido corazón tu mano.

Esta noche, también plácida y suave,
en soledad te evoco. Junto al clave
veo surgir tu pálida cabeza.

Y me parece que tu mano franca
de lo más hondo de mi ser, arranca
la grisácea raíz de la tristeza.

 


VIEJAS TONADAS

¡Cómo eres grave, vieja tonada!
¡Cómo eres honda! Llanto sin ruido,
duelo sin lágrimas e inadvertido,
pena en ligeros ritmos volcada.

Quien, de nostálgico, no encuentra nada
grato ni amable; quien no halla olvido
para el recuerdo del lar querido,
en ti revela su alma angustiada.

Ya en el silencio o entre la grita
de muchedumbre cosmopolita,
piérdese el eco triste y sincero.

Sola se extingue tu queja intensa,
pero alivianas algo la inmensa
melancolía del extranjero.

 


 

De Cantos del viajero

EL MALETÍN


El que viajó tras fugitivo encanto
y a la par eludiendo la torpeza
de la rutina, que le causa espanto,
por salvar su emoción y su tristeza;

el que, en vicisitudes sin belleza,
tiene perdido mucho tiempo -¡tanto!-
que dado hubiera al suave amor y el canto,
amigo fiel de la Naturaleza;

-Hoy, que mi juventud quiere dejarme
-dice- y que soy quien fui, sin un adarme
de buen tino y la vieja sed me abrasa;

pienso en el maletín, gracia de un hado,
donde guardar en éxodo obstinado,
lauros, libros, mis gentes y mi casa.

 


 

De Tempos Fugit

TIEMPO QUE TE NOS VAS


Tiempo que te nos vas sin haber sido.
Apariencia de mar indiferente,
de nave, viento y rápida corriente
que conduce a la playa del olvido.

Tiempo que te dijeras detenido
en lo insondable del dolor pungente,
y te fugas veloz cuando, inocente,
el amor, de dos almas se hace un nido.

Tiempo impávido, fino, poderoso;
mirajes urdes, robas el reposo,
abres la sin remedio única herida;

pero lo más aciago es no tenerte
para beber el vaso de la vida,
para esperar el reto de la muerte.

 


 

De Los ruiseñores ciegos

LOS RUISEÑORES CIEGOS

La selva- entre delicias y pavores,
aves de amor e inexorables fieras-,
guarda cautiva dentro sus fronteras
una especie de raros ruiseñores.

Privados de visión sueñas colores
sus ojos... Hay señales valederas
de que abiertos están a otras esferas:
los fantásticos mundos interiores.

Es que al aire el misterio de su trino,
imperturbablemente cristalino,
dan, y les tiembla la garganta pura.

Cruzan el bosque aniquilantes fuegos,
mas el coro impertérrito perdura.
-Cantad aún, oh ruiseñores ciegos.

 


 

De El hilo de Ariadna

EL HILO DE ARIADNA


La verdad es que mi camino anduve
fiel, seguro, impertérrito no obstante
ríspidos trechos; con un sol amante
o bajo el plúmbeo ceño de hosca nube.

Al borde de un abismo me sostuve...
de algún valle gocé frescor radiante...,
pero impulsóme siempre hacia adelante
signo de errar sin fin que siempre tuve.


El Laberinto... Voy, par de Teseo,
al encuentro del monstruo y si bien creo
en mí, en mi fe por sobre mi zozobra,

la hija del rey de Minos, alabada
sea y con beatitud glorificada;
pues de mis manos no, suya es mi obra.

       
 

 

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